Castilla, 1 de diciembre de 2025. La música de raíz castellana ha generado muchos grupos que han actualizado, mantenido y preservado el potentísimo patrimonio musical de las diversas comarcas de Castilla. Nombres como Nuevo Mester de Juglaría, Candeal, Vanesa Muela, Mayalde, Carrión Folk, Celtas Cortos, Hexacorde, El Naán, Orégano, El Nido, Eliseo Parra, Dulzaro, Luétiga, El Espíritu de Lúgubre, Arrabel, Manantial Folk, Los Hermanos Cubero, etc., han dado una esplendorosa continuidad a los viejos cancioneros de Agapito Marazuela, Antonio José, Miguel Manzano, Asunción Lizarazu o Federico Olmeda, en un territorio dividido artificialmente en comunidades autónomas cuyos gobernantes han marginado la extraordinaria calidad, potencia y pluralidad de la música de raíz de las Castillas por ignorancia, por miedo o simplemente por mediocridad.
Hoy queremos recordar a uno de los grupos más significativos del folk castellano: La Musgaña. Esta banda se constituyó en 1986 por Quique Almendros, José María Climent y Rafael Martín, a los cuales se unieron Jaime Muñoz y Carlos Beceiro, con la intención de formar un grupo folk centrado en la música tradicional de la meseta.

Su música se basa en la tradición instrumental de Castilla, enriquecida con influencias atlánticas y mediterráneas, y, buceando en la raíz más profunda de los ritmos rurales castellanos, ha tenido la inteligencia de incorporar arreglos y ritmos actualizados, sin renegar de los mestizajes más cautivadores y sorprendentes. En sus composiciones utilizan instrumentos populares como la gaita sanabresa, la gaita charra (flauta de tres agujeros y tamboril), la zanfona, el rabel, la dulzaina, etc., a los que se suman instrumentos más modernos como el bajo eléctrico, la guitarra acústica, el clarinete o el saxo.
Debutaron en 1988 —el mismo año de la constitución del Partido Castellano–Tierra Comunera— con su álbum El diablo Cojuelo, ganando el Primer Premio Folk Actual de la Muestra Nacional de Folk para Jóvenes Intérpretes de 1988, celebrada en Santiago de Compostela. Gracias a este premio se les ofrece la posibilidad de grabar su segundo álbum, El paso de la estantigua, con el sello de Radio Nacional de España en 1989.
Su tercer trabajo de estudio, Lubicán —editado en 1993—, fue su primer lanzamiento en Norteamérica, lo que comienza a darles fama internacional. Ese mismo año dos de los miembros fundadores, Climent y Martín, abandonan el grupo, siendo reemplazados más tarde por Cuco Pérez y Luis Delgado. El cuarto álbum, Las seis tentaciones, fue editado en 1995, reduciendo la banda a cuatro integrantes: Almendros, Beceiro, Muñoz y Delgado, e incorporando a Kepa Junkera como artista invitado.
En 1997 graban su primer (y hasta la fecha único) álbum en directo, titulado simplemente En concierto. Editado por el sello Resistencia y registrado en sendos conciertos celebrados en Madrid y Baracaldo con motivo del décimo aniversario de la banda, cuentan en él con la colaboración de antiguos integrantes del grupo, así como de renombrados artistas de la escena folk, como Amancio Prada, Kepa Junkera, Radio Tarifa, Manuel Luna Samperio, Johnny Cunningham y Javier Paxariño.
Tras seis años sin grabaciones, pero con una intensa actividad de proyectos y conciertos —entre los que destaca su colaboración con la Compañía Ibérica de Danza— aparece en 2003 un nuevo álbum, Temas profanos, que la crítica ha considerado el trabajo más «elaborado, minucioso y excitante» de su trayectoria, y que cuenta con la colaboración de Carmen París y Joaquín Díaz. El momento más triste de la historia de La Musgaña tiene lugar en agosto de 2004, durante el ensayo previo a una actuación en Barcelona, cuando Enrique Almendros sufre un derrame cerebral que le obliga a mantenerse fuera de los escenarios de forma permanente. Tras este duro golpe, La Musgaña decide seguir adelante y entran a formar parte del grupo dos nuevos músicos: Diego Galaz, al violín, y el arandino Jorge Arribas, al acordeón.
La Musgaña retoma de nuevo su actividad internacional a finales de 2006 con actuaciones en Estados Unidos, Italia y Francia. Dos años después, en 2008, publican 20, un disco recopilatorio donde revisan su repertorio tras veinte años de trayectoria musical. En 2009 publican el álbum Idas y venidas y, en 2013, Entre dos, el penúltimo trabajo publicado. En 2015 editan Si supiera que cantando, su último disco hasta la fecha, incorporándose los miembros Sebastián Rubio a la batería y percusiones, Antonio Toledo a la guitarra clásica y Marta de la Aldea como voz solista.
En 2018 comienzan una nueva andadura junto a Luis Antonio Pedraza, con quien presentan un nuevo disco, Raitán, en mayo de 2019. El disco incluye diez temas propios del noroeste peninsular; entre ellos destacan melodías tradicionales renovadas y presentadas con vocación universal de comarcas como Sayago, Aliste, La Raya o Galicia.
La Musgaña, con casi cuarenta años de historia, ha contribuido a generar un folk castellano fresco, profundo, ágil e inspirador. La música de La Musgaña puede describirse de forma motivadora, destacando su capacidad para revitalizar, inspirar y conectar con el pasado y el futuro. Al combinar lo antiguo con lo nuevo, se logra una música vibrante que celebra la cultura y que puede inspirar movimiento y creatividad, conectando tradición e innovación, con una música que invoca imágenes y sensaciones que nos arrastran a los evocadores paisajes, historias y ritmos de las gentes castellanas.
El Partido Castellano–Tierra Comunera utilizó en varias de sus campañas electorales de finales del siglo XX y comienzos del XXI la melodía Danzas de Burgos, de La Musgaña, que enfatiza la expresividad y la alegría de la juventud castellana, que celebra la vida, su identidad cultural y que se contagia de la energía positiva que el nuevo movimiento comunero derrama en el siglo XXI.
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