Recientemente, el Partido Castellano (PCAS) ha presentado alegaciones a los Presupuestos del Ayuntamiento de Burgos para 2016, aprobados inicialmente en sesión plenaria del pasado 11 de Marzo. Los castellanistas reclaman que se prioricen las iniciativas tendentes a impulsar la actividad económica y la creación de empleo en la ciudad, reducir 20 millones de euros en actividades innecesarias y superfluas, abrir los Presupuestos Municipales a la Participación Ciudadana, y destinar inversiones y remanentes a actuaciones ambientales y sostenibles, a mejorar las infraestructuras de los barrios y las instalaciones municipales. Pronto tendrá lugar el Pleno del Ayuntamiento en que se debatan esas alegaciones, y mucho me temo que el resultado, archiconocido por su anual repetición, será el de siempre: rechazo absoluto por parte del PP, que monopoliza el gobierno, y rechazo también absoluto por la oposición; una oposición que por un lado coquetea con ser la muletilla de Lacalle al frente del consistorio burgalés, como el PSOE o Ciudadanos, y que por otro lado, el de Imagina (Podemos + IU) siente alergia ante la posibilidad de que otros, como los castellanistas, les arrebaten el papel de oposición dura, digna y alternativa.