El agua y la ciudad.
Estamos acostumbrados a abrir el grifo y que el agua surja en nuestras casas con total facilidad, a un precio sorprendentemente barato y en cualquier cantidad que necesitemos. Sí que es cierto que los mayores nos han contado historias del pueblo, cuando las casas carecían de agua corriente, y eran continuas las visitas a la fuente a coger agua para beber o al lavadero, para lavar la ropa… pero son historias que nos suenan extremadamente lejanas de nuestro actual horizonte temporal.