Castilla se suma al compromiso global defendiendo su soberanía territorial frente al extractivismo de las multinacionales y la despoblación rural.
Castilla, a 5 de agosto de 2026. El futuro se escribe en el presente. Desde el Partido Castellano – Tierra Comunera (PCAS-TC) anunciamos nuestra adhesión formal al Pacto de la Emergencia Climática. Lo hacemos por responsabilidad, por ecologismo activo y por el futuro de nuestra tierra. Sin embargo, no firmamos un cheque en blanco. Castilla se suma a este compromiso global marcando un estilo propio, soberano y diferenciado.
Nuestra incorporación se fundamenta en tres ejes irrenunciables:
1. Castilla no será un territorio de sacrificio
Nos adherimos para proteger nuestro entorno, no para permitir que las grandes multinacionales del oligopolio energético sigan expoliando nuestros recursos. Tradicionalmente, Castilla ha sufrido un modelo extractivista que vacía nuestros pueblos para llenar de energía a los grandes centros de consumo extrapeninsulares y periféricos. Decimos NO a ser el territorio de sacrificio de nadie.
2. Transición ecológica justa y con identidad
Nuestra ecología es comunera. Defendemos una transición energética que respete el paisaje, la soberanía alimentaria, la agricultura tradicional y la biodiversidad castellana. No aceptamos la invasión descontrolada de macroproyectos fotovoltaicos y eólicos que destruyen el tejido rural. Exigimos un modelo descentralizado basado en el autoconsumo y en comunidades energéticas locales que generen riqueza en nuestros municipios.
3. Una forma de ser reconocible: Ecologismo Comunero
Frente a las políticas de despacho, el PCAS-TC propone un ecologismo pegado a la realidad del terreno. Nuestra identidad se basa en la defensa de lo común, la justicia social y el equilibrio territorial. Defender el clima es, para nosotros, defender la supervivencia del medio rural castellano y luchar de forma directa contra la despoblación.
«No podemos esperar a mañana para salvar nuestra tierra. Las decisiones que tomamos hoy determinarán la supervivencia de Castilla. Nos sumamos a la lucha climática global, pero con los pies firmes en el suelo castellano.»


