El Partido Castellano-Tierra Comunera (PCAS-TC) expresa su más firme condena y su profunda preocupación por los graves sucesos acontecidos en Ceuta los pasados días, donde un nuevo intento de entrada masiva e irregular en territorio español ha vuelto a poner de manifiesto la fragilidad de nuestra política migratoria, la insuficiente capacidad de previsión del Gobierno y la ausencia de un verdadero consenso de Estado sobre una cuestión estratégica para España y para toda la Unión Europea. Manifestamos nuestra total solidaridad con la población ceutí, que una vez más se ha visto convertida en rehén de intereses geopolíticos ajenos a su voluntad y realidad. Aunque esta crisis ha ocurrido fuera de las fronteras tradicionales de Castilla, entendemos que pueden repercutir a corto y largo plazo sobre la población de Castilla, de España y de Marruecos. Esto no es una crisis migratoria, es otra cosa. Más de 60.000 personas no cruzan simultáneamente una frontera sino hay una filtración de información desde el otro lado, ni la gente es transportada en camiones y escoltada por la policía del país vecino si no hay una intencionalidad clara de provocar disturbios.
- Queremos comenzar trasladando nuestro más sincero pésame a las familias y allegados del casi centenar de personas que han perdido la vida en estos hechos. Ningún conflicto político o diplomático puede justificar que seres humanos paguen con su vida las consecuencias de decisiones por los Estados. Su memoria debe servir para reforzar el compromiso con la paz, el respeto al derecho internacional y la protección de la vida humana. Condenamos el uso de población civil por parte del gobierno de Marruecos como instrumento de presión política y diplomática. Resulta especialmente grave que se utilice a personas en situación de vulnerabilidad económica y social, empujados por la pobreza, la falta de oportunidades y la desesperación, como herramienta de presión en un conflicto entre Estados. Ningún gobierno debe servirse de quienes padecen estas circunstancias para obtener ventajas políticas o diplomáticas.
- Desde el castellanismo político defendemos una posición firme, equilibrada y coherente. Reprobamos cualquier intento de asalto organizado a las fronteras españolas y europeas. Ningún Estado democrático puede aceptar que sus fronteras sean vulneradas mediante acciones coordinadas que ponen en riesgo tanto a las fuerzas de seguridad, como a la población civil de Ceuta y a las propias personas migrantes, muchas de ellas utilizadas por redes criminales que trafican con seres humanos. Al mismo tiempo, recordamos que toda actuación de los poderes públicos debe desarrollarse dentro del más estricto respeto a los derechos humanos, a la legalidad internacional y a la dignidad inherente de todas las personas. La defensa de las fronteras y la protección de los derechos fundamentales no son objetivos incompatibles; son dos obligaciones que deben cumplirse simultáneamente en cualquier democracia europea.
- Los acontecimientos de Ceuta evidencian, una vez más, la falta de previsión y de capacidad de reacción del Gobierno de España, así como la bochornosa incapacidad de que los servicios de inteligencia de nuestro país para prever este asalto, y de articular respuestas eficaces a las cada vez más frecuentes acciones de guerra híbrida por parte de países hostiles. La política migratoria no puede improvisarse cada vez que se produce una crisis. España necesita planificación, recursos suficientes para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, una política exterior coherente con los países de origen y tránsito, una mejor coordinación con las instituciones europeas y mecanismos eficaces para anticipar situaciones de presión migratoria. También consideramos desde el PARTIDO CASTELLANOTIERRA COMUNERA (PCAS-TC) decepcionante y ridícula como siempre la actitud de buena parte de la derecha y ultraderecha política, más preocupada por obtener rédito partidista que por presentar propuestas viables que son incapaces de generar. Nuestro país necesita soluciones, no una permanente confrontación política basada en eslóganes que hartan y desmotivan a la ciudadanía Frente a la polarización, el interés general exige responsabilidad institucional y acuerdos duraderos.
Desde PCAS-TC defendemos que la política migratoria debe construirse sobre cinco principios fundamentales:
- La defensa efectiva de las fronteras españolas como fronteras exteriores de la Unión Europea.
- El respeto absoluto a los derechos humanos y a las obligaciones internacionales asumidas por España. Profundizar la democracia, la participación y la transparencia en todos los países europeos, aplicando políticas sociales generalizadas que reduzcan significativamente las desigualdades y aceleren los procesos de integración.
- La lucha decidida contra las mafias que trafican con personas y se enriquecen explotando la desesperación de miles de seres humanos.
- La cooperación al desarrollo y la colaboración estable con los países de origen y tránsito para reducir las causas que impulsan la migración forzada.
- Una política europea común de inmigración, asilo y control fronterizo basada en la corresponsabilidad entre todos los Estados miembros.
Como partido profundamente europeísta, consideramos que la inmigración irregular no puede seguir siendo gestionada únicamente por los países fronterizos. La Unión Europea debe asumir una mayor implicación política, económica y operativa en la protección de sus fronteras exteriores, compartiendo recursos, responsabilidades y mecanismos de acogida cuando corresponda. Desde nuestra visión castellanista también queremos recordar que Castilla conoce bien las consecuencias de la despoblación, del abandono institucional y de los desequilibrios territoriales. Nuestro proyecto político defiende una inmigración ordenada, legal y vinculada a las necesidades reales de nuestro territorio, favoreciendo la integración, la igualdad de derechos y deberes y la cohesión social, especialmente en aquellas comarcas que sufren una grave pérdida de población. España necesita una política migratoria seria, estable y consensuada. Una política que combine seguridad, humanidad y eficacia. Una política que fortalezca nuestras instituciones, refuerce la confianza de la ciudadanía y sitúe a nuestro país como un referente europeo en la gestión responsable de uno de los grandes desafíos del siglo XXI. Los grandes partidos centralistas de España no lo harán nunca, pues viven de la confrontación, sino es por la presión social y ciudadana, así como por el fortalecimiento de formaciones políticas, como el PARTIDO CASTELLANO-TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) comprometidas con la defensa de las nacionalidades, los derechos humanos y las políticas sociales.


