Frente a los incendios que asolan Castilla: la defensa de nuestros montes no puede seguir esperando
El Partido Castellano Tierra Comunera (PCAS-TC) expresa su solidaridad con todas las personas afectadas por los incendios forestales que están devastando diferentes comarcas de Castilla y traslada su apoyo y reconocimiento a los profesionales que, con enorme esfuerzo, combaten las llamas para proteger vidas, pueblos y nuestro patrimonio natural.
El incendio de La Mierla (Guadalajara), que empezó a arder el 16 de julio, y que aunque controlado, sigue activo, ha quemado más de 36.000 ha y ya es el segundo mayor del siglo en España
De los veinte incendios más graves registrados en Castilla y León y Castilla-La Mancha en el siglo XXI, quince lo son en el periodo 2021-2026, lo cual evidencia el irrefrenable avance e intensidad de los incendios en las mesetas castellanas, fruto de la despoblación rural, del abandono de la gestión forestal, de la pésima gestión de las administraciones autonómicas y estatal y de los eventos extremos derivados del calentamiento global y el Cambio Climático.
Los grandes incendios forestales que sufrimos cada verano no son fruto únicamente de las altas temperaturas. El cambio climático, que multiplica los episodios de calor extremo, sequía y viento, está agravando un problema que durante demasiado tiempo algunos han preferido negar o minimizar. El negacionismo climático solo retrasa las medidas de adaptación y prevención que Castilla necesita con urgencia.
Pero el clima no explica por sí solo la magnitud de esta tragedia. Décadas de recortes en prevención, el abandono de la gestión forestal, la despoblación del medio rural, la pérdida de actividad tradicional en los montes y la insuficiencia de medios permanentes han convertido amplias zonas de Castilla en un territorio especialmente vulnerable al fuego.
Desde el PCAS-TC consideramos, además, que la creciente externalización de parte de los servicios de prevención y extinción de incendios plantea interrogantes sobre cuál debe ser el modelo más adecuado para proteger un servicio esencial. Entendemos que cuando una parte relevante de estas tareas depende de empresas privadas pueden surgir incentivos que no siempre están plenamente alineados con una política basada en la prevención continuada, que es la herramienta más eficaz para reducir el número y la gravedad de los incendios.
Por ello defendemos un modelo de gestión plenamente público, con medios suficientes, personal profesional y estable durante los doce meses del año. La lucha contra los incendios no puede limitarse a actuar cuando el monte ya está ardiendo; debe centrarse en prevenir, gestionar y cuidar nuestros bosques de forma permanente.
El monte se protege en invierno, en primavera y en otoño, mediante desbroces, tratamientos selvícolas, mantenimiento de pistas forestales, vigilancia, planificación y apoyo a las actividades tradicionales que contribuyen a mantener el territorio. Apostar únicamente por reforzar la extinción en verano supone llegar tarde.
Desde el PCAS-TC reclamamos:
Un aumento decidido de la inversión pública en prevención durante todo el año.
Un servicio público de prevención y extinción de incendios con medios propios, profesionalizado, estable y operativo los doce meses del año.
Una gestión forestal activa y sostenible basada en criterios científicos y adaptada a los efectos del cambio climático.
El rechazo a los discursos negacionistas y el impulso de políticas de adaptación frente a la crisis climática.
Un plan integral contra la despoblación que devuelva población, empleo y servicios públicos a la Castilla rural.
Una estrategia forestal que sitúe la prevención como eje central de la política ambiental y de protección civil.
Defender nuestros montes es defender nuestros pueblos, nuestra biodiversidad y nuestro futuro. Castilla necesita una política forestal valiente, basada en la prevención, en el fortalecimiento de lo público y en la recuperación de un medio rural vivo.
Porque sin pueblos vivos no hay montes vivos. Y sin servicios públicos fuertes no habrá una respuesta eficaz frente a los incendios del futuro.



