El drama ecológico que ha sacudido a la provincia de Guadalajara con el catastrófico incendio de La Mierla —que ha devorado un total de 34.447 hectáreas, asolando de forma crítica el corazón del Parque Natural de la Sierra Norte— no puede despacharse simplemente como una fatalidad climatológica. Detrás del humo, las llamas y las más de treinta localidades evacuadas, late una profunda contradicción estructural que desde el Partido Castellano – Tierra Comunera (PCAS-TC) llevamos décadas denunciando: la disonancia entre una Castilla que se vacía y un modelo de gestión forestal que maltrata a los profesionales encargados de custodiarla.
La historia de nuestra tierra nos enseña que la defensa del territorio está indisolublemente ligada a la soberanía de sus gentes sobre sus propios recursos. Hoy, esa dignidad se traduce en una exigencia inaplazable: necesitamos proteger el patrimonio natural castellano protegiendo, primero, las condiciones de vida y de trabajo de quienes lo cuidan en primera línea.
1. El Diagnóstico Crítico: El Fuego se Apaga en Invierno
La gestión actual de la empresa pública Geacam y las directrices de la administración autonómica sufren de una alarmante falta de visión estratégica y de arraigo territorial. El error de base consiste en considerar los incendios forestales como una crisis meramente estacional, desvinculada del drama demográfico que sufren las provincias castellanas.
- La trampa del «Temporero del Fuego»: El sistema actual abusa de las contrataciones fijas-discontinuas y temporales, reduciendo el periodo de campaña activa a un marco estrecho de cuatro meses. Esto convierte a los bomberos forestales en trabajadores precarios. Al tratarse de un empleo inestable, se fomenta el desarraigo laboral, obligando a los profesionales a migrar o a cambiar de sector en invierno.
- El abandono de la prevención estructural: Un monte limpio no arde con la misma virulencia. Al limitar el trabajo en los bosques a los meses álgidos del verano, se desatiende por completo la limpieza, el desbroce y la creación de cortafuegos durante los meses fríos. Un bosque descuidado acumula una biomasa que actúa como un polvorín térmico cuando suben las temperaturas.
- Rigidez burocrática frente a realidades locales: Durante la gestión de este desastre en Guadalajara, el segundo mayor incendio del siglo XXI en el Estado, los colectivos sindicales de base como la CNT, Solidaridad Obrera y CCOO denunciaron graves fallos logísticos: desde jornadas extenuantes de 12 horas sin relevos en primera línea, hasta una preocupante escasez de recursos humanos en la fase inicial del foco. Cuando una centralización burocrática ignora el conocimiento y la experiencia de los retenes locales que pisan el territorio a diario, el desastre está garantizado.
2. El Eje Pedagógico: Por qué Defender al Trabajador es Defender a Castilla
Para el castellanismo progresista y ecologista, la ecología no es un concepto abstracto de despacho; es una relación viva entre el paisaje y el paisanaje. Hay tres pilares pedagógicos que demuestran por qué mejorar las condiciones laborales es la mejor política medioambiental y demográfica posible:
- Fijación de población real: Un bombero forestal con estabilidad laboral y un contrato de 12 meses es una familia que vive, consume, escolariza a sus hijos y llena de vida un pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara, de Cuenca o de Burgos. Profesionalizar el sector es inyectar juventud y estabilidad en la España Vaciada.
- Rentabilidad económica y social: Cada euro invertido en prevención invernal ahorra diez euros en extinción veraniega, indemnizaciones y restauración ecológica. Mantener retenes activos todo el año realizando tareas de silvicultura limpia los bosques, genera biomasa sostenible y previene pérdidas materiales multimillonarias en nuestros municipios.
- Reconocimiento de la categoría profesional: Los bomberos forestales no son peones de limpieza comunes; son un cuerpo de emergencias altamente especializado que pone en riesgo su vida frente al avance del cambio climático. Negarles un convenio digno, estabilidad laboral y coeficientes reductores de jubilación por peligrosidad es un acto de desprecio institucional a la seguridad de todos los castellanos.
3. Propuestas desde el Castellanismo de Izquierdas
Frente a la queja inútil, el PCAS-TC defiende un modelo alternativo, detallado y propositivo para reestructurar la gestión de nuestro patrimonio natural a través de cuatro ejes fundamentales:
- Estabilidad y Campañas de 6 a 12 Meses: Modificación inmediata del marco laboral de Geacam para garantizar un mínimo de 6 meses de campaña de extinción y la progresiva conversión de la plantilla a contratos estables de 12 meses, alternando las labores de extinción estival con la prevención y mantenimiento forestal en invierno.
- Auditoría y Descentralización: Creación de una mesa técnica permanente donde participen las secciones sindicales, colectivos vecinales y los ayuntamientos de las zonas rurales para fiscalizar los presupuestos de extinción y agilizar la toma de decisiones logísticas sobre el terreno, reduciendo el peso de los cargos políticos intermedios.
- El Plan «Casas con Vida, Montes con Futuro»: Vincular los puestos de trabajo forestales fijos a programas de acceso a vivienda pública o rehabilitada en los municipios rurales limítrofes a los parques naturales. Quien cuida el monte debe poder vivir de forma digna junto al monte.
- Potenciación del Tejido Comunitario: Recuperar y actualizar las fórmulas locales de gestión de los montes públicos y comunales. Fomentar el uso de la ganadería extensiva para el control de la biomasa (pastoreo preventivo) mediante convenios con pastores locales, reactivando la economía rural tradicional bajo criterios de sostenibilidad del siglo XXI.
Conclusión
El fuego de La Mierla nos ha dejado una cicatriz negra en la tierra, pero también una lección política inapelable. No podemos seguir pretendiendo que nuestros bosques se salven solos mientras abandonamos a los municipios y precarizamos a sus defensores.
Desde el compromiso con el territorio, llamamos a tejer una alianza firme entre los profesionales de la lucha contra el fuego, las organizaciones sindicales y los habitantes de nuestros pueblos. Salvar Castilla de las llamas no requiere más discursos vacíos ni promesas presupuestarias que nunca llegan al suelo; requiere voluntad política para devolver la dignidad a la tierra y a quienes la trabajan. Porque Castilla no se vende, Castilla se defiende, y sus montes son el futuro de nuestra comunidad.


