Desde el Partido Castellano – Tierra Comunera (PCAS-TC) de Valladolid queremos manifestar nuestra firme postura ante el proyecto del macrocentro de datos ‘San Lorenzo’ proyectado en Torrelobatón. Nuestra posición no nace del rechazo al progreso tecnológico ni de un posicionamiento inmovilista. Castilla necesita digitalizarse, generar valor añadido y retener su talento joven. Sin embargo, el progreso tecnológico deja de ser progreso cuando se gestiona desde el oscurantismo a espaldas de los vecinos, esquilmando el territorio y consumiendo recursos vitales para ofrecer a cambio un retorno social y laboral prácticamente anecdótico.
Como castellanistas, defendemos un modelo de desarrollo que ponga los recursos de nuestra tierra al servicio de quienes la habitan, fundamentado en la transparencia y en el equilibrio ecológico, desmontando la política de hechos consumados con la que se ha tramitado esta instalación.
🔍 El diagnóstico pedagógico y de contexto: Datos frente a propaganda
Para comprender las razones de nuestro rechazo al diseño actual de este macroproyecto en la comarca de los Montes Torozos, analizamos y fundamentamos sus tres principales deficiencias:
1. Anatomía del oscurantismo administrativo en Torrelobatón
Este proyecto no ha nacido del diálogo social ni de una planificación estratégica comarcal, sino del oscurantismo procedimental. El anuncio del desembarco de la empresa DC Mudarra, S.L.U. se ha manejado en despachos cerrados hasta el mismo momento de su publicación en el boletín oficial para iniciar la evaluación de impacto ambiental. Esta política de ocultación priva a los vecinos de Torrelobatón, a los agricultores de la zona y a los colectivos locales de su derecho legítimo a participar en el diseño de su propio futuro. Se presenta una inversión multimillonaria como un contrato cerrado y de obligada aceptación, hurtando el debate público sobre si este es el modelo industrial que realmente necesita la comarca.
2. La realidad del empleo: El coste de oportunidad de los 140 puestos de trabajo
Queremos ser muy claros y pedagógicos en este punto: el PCAS-TC no rechaza la creación de 140 puestos de trabajo. Cualquier empleo estable en nuestra provincia es bienvenido. Lo que denunciamos de forma razonada es la extrema desproporción y el coste de oportunidad que este modelo energético e inmobiliario representa.
Hablamos de un proyecto que requiere una inversión anunciada de entre 1.600 y 2.000 millones de euros y la ocupación masiva de 117 hectáreas de suelo castellano. En cualquier otro sector industrial (manufacturero, transformación agroalimentaria o energías comunitarias), una inversión y ocupación de suelo de semejante calibre generaría miles de empleos directos y un tejido auxiliar robusto. Aquí, una vez concluida la fase de obra civil —que solo aporta empleo temporal y de baja cualificación—, el centro pasará a operar de manera casi íntegramente automatizada.
Destinar una superficie equivalente a más de 100 campos de fútbol y comprometer de forma crítica las infraestructuras de nuestra provincia para generar apenas 140 empleos fijos no fija población a largo plazo ni dinamiza el comercio o los servicios locales. Al contrario, perpetúa un modelo colonial donde Castilla ejerce de simple soporte físico pasivo (poniendo el suelo y sufriendo el impacto) para que los beneficios reales y los servicios digitales de alto valor añadido se marchen a grandes corporaciones externas.
3. Presión hídrica y la hipoteca de nuestra electricidad
El complejo requerirá un consumo estimado de 2.025,6 GWh al año, una demanda de electricidad equiparable al consumo de una ciudad entera. Además, para mantener refrigerados miles de servidores de inteligencia artificial y computación, este tipo de infraestructuras de hiperescala recurren a sistemas de refrigeración evaporativa con un consumo continuo de agua.
Aunque los promotores declaren consumos directos acotados, la huella hídrica indirecta —el agua necesaria a nivel global para producir la masiva cantidad de electricidad que devorará el centro— es insostenible. Esta presión hídrica y eléctrica se plantea sobre un territorio donde la Confederación Hidrográfica del Duero ya ha alertado reiteradamente sobre el grave descenso de los niveles de la masa de agua subterránea Aluvial del Duero: Tordesillas-Zamora. No es sostenible acumular macroproyectos en comarcas que ya sufren tensiones hídricas digitales y evidentes.
💡 Nuestras alternativas: Hacia una transición digital justa y castellana
Frente al modelo del «no por el no», el PCAS-TC propone alternativas técnicas y políticas viables para que la tecnología sirva al desarrollo rural:
- Descentralización mediante centros de proximidad (Edge Computing): En lugar de un macrocomplejo de hiperescala concentrado que satura la red eléctrica y los recursos de un solo municipio, proponemos una red de centros de datos medianos distribuidos en las cabeceras de comarca vallisoletanas. Esto equilibra la demanda de electricidad, reparte el empleo técnico de forma homogénea por el territorio y da soporte directo digital a nuestras pymes y cooperativas locales.
- Canon de Retorno Tecnológico e Industrial: Exigimos que las tasas y licencias de estas infraestructuras no se diluyan en las cuentas generales. Debe crearse un Fondo de Desarrollo Rural Comarcal gestionado localmente. Si se usa el suelo de los Montes Torozos, los beneficios económicos deben financiar de forma directa la mejora de la sanidad, el transporte y los servicios sociales de los pueblos afectados.
- Soberanía hídrica y eficiencia obligatoria: Condicionar cualquier autorización a la obligatoriedad de utilizar sistemas de refrigeración en circuito cerrado seco (que no consuman ni evaporen agua del acuífero) y exigir que el suministro eléctrico proceda de plantas renovables locales integradas, vinculando el proyecto a comunidades energéticas que abaraten de forma directa la factura de la electricidad de los propios vecinos de Torrelobatón.
- Planificación ambiental y sectorial acumulativa: Exigimos la paralización de la tramitación hasta que la Junta de Castilla y León realice una auditoría conjunta. No se pueden evaluar de forma aislada proyectos que van a competir exactamente por el mismo suelo, la misma agua y la misma electricidad en la provincia.
🏛️ Conclusión: Dignidad y futuro para nuestra tierra
La historia de Castilla está marcada por proyectos que extraen nuestros recursos naturales y nuestra energía para enriquecer centros de decisión lejanos, dejándonos a cambio despoblación. En pleno siglo XXI, la economía digital no puede reproducir los mismos esquemas de explotación.
Progreso es decidir desde la comarca, con luz y taquígrafos, buscando el máximo beneficio social por cada palmo de tierra comprometido. Desde el Partido Castellano – Tierra Comunera seguiremos defendiendo una Castilla moderna y tecnológicamente avanzada, pero siempre soberana, dueña de sus recursos y respetuosa con su patrimonio natural.
Partido Castellano – Tierra Comunera (PCAS-TC) Valladolid
En defensa de nuestra tierra, nuestra gente y nuestro futuro.


