• Los castellanistas reivindicamos el 2 de mayo como un día de la lucha de Castilla, símbolo de nuestra identidad, de nuestra memoria colectiva y de nuestra voluntad de reconstruir una Castilla unida, viva y con futuro
• Desde el castellanismo transformador y municipalista que representa el PCAS-TC reclamamos, frente a quienes pretenden borrar nuestra historia o disolvernos en inventos administrativos sin alma, una Castilla, justa y solidaria, que recupere su protagonismo en la construcción de un Estado verdaderamente plurinacional y democrático
Castilla, 2 de mayo de 2025. El PARTIDO CASTELLANO – TIERRA COMUNERA (PCAS-TC) conmemora este 2 de mayo como una fecha de profundo significado para el pueblo castellano, un día que simboliza la lucha popular contra la opresión, la dignidad castellana de Madrid frente al absolutismo y la resistencia de un pueblo que no se doblega.
En 1808, fueron los barrios populares de Madrid —ciudad castellana por historia y sentimiento— los que se alzaron contra la invasión napoleónica. Esa rebelión espontánea, encabezada por el pueblo llano y reprimida brutalmente por las tropas imperiales, encendió la mecha de la Guerra de la Independencia. Pero la gesta del 2 de mayo se debiera entender ahora, como el grito de una Castilla olvidada, saqueada y dividida.
Hoy, desde el castellanismo transformador y municipalista que representa el PCAS-TC, reivindicamos el 2 de mayo como un día de la lucha de Castilla, símbolo de nuestra identidad, de nuestra memoria colectiva y de nuestra voluntad de reconstruir una Castilla unida, viva y con futuro. Frente a quienes pretenden borrar nuestra historia o disolvernos en inventos administrativos sin alma.
Desde el PCAS-TC denunciamos que Castilla sigue siendo la gran olvidada del Estado, despojada de autogobierno, troceada en comunidades autónomas artificiales, y sometida a un modelo centralista que vacía nuestros pueblos y margina nuestras aspiraciones. Pero al igual que en 1808, el pueblo castellano no se resigna.
Por ello, este 2 de mayo hacemos un llamamiento a la ciudadanía castellana para que levante su voz, reivindique su identidad y se organice políticamente por una Castilla, justa y solidaria, que recupere su protagonismo en la construcción de un Estado verdaderamente plurinacional y democrático.



