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El PARTIDO CASTELLANO (PCAS) rebaja el optimismo de la Junta en relación a los datos de Turismo Rural en la Comunidad.

Vía Verde de la Sierra de la Demanda, junto a Urrez (Burgos).

 

En los próximos días la Junta alardeará de las buenas cifras de estos días, cercanas al 100%, sin reparar en otras como la media mensual de ocupación. Sin ir más lejos en el ámbito del turismo rural,  la Junta hablaba de cifras récord de 2016, en concreto 2.007.359 de pernoctaciones en el año 2016.  Si bajamos a la arena, nos encontramos con unos 3.300 establecimientos en la Comunidad Autónoma, lo que supone de media 608 pernoctaciones por establecimiento en 2016, a una media de 25€ por pernoctación, cada establecimiento ingresa en bruto, poco más de 15.200€, a lo que hay que restar entre 6.000 y 8.000 € que acarrea el funcionamiento de la actividad (seguros sociales, IVA, publicidad, lavandería, suministros, seguros, etc.).

A pesar de estos datos,  la Junta seguirá alardeando de que Castilla y León es líder en turismo rural a nivel nacional, acaparando el 19,36 % del total de viajeros y el 15,55 % de las pernoctaciones de turismo rural de España, según los datos del INE. Sin embargo la cruda realidad de los pequeños negocios es muy diferente, siendo muy pocos los privilegiados que pueden vivir del Turismo Rural.

Los establecimientos de turismo rural de Castilla y León están muy cansados de las políticas turísticas de la Junta. Por un lado la debilidad con la que el Gobierno autonómico afronta la lucha contra los negocios ilegales, que les hace competencia desleal e incide directamente en la propia recaudación del Gobierno. Las campañas promocionales tampoco son excesivamente acertadas, llegan en periodos de gran afluencia, como Semana Santa, época de altísima ocupación, cuando el trabajo está garantizado. Desde el propio sector se insiste en que “es muy fácil” detectar a los ilegales pero faltan medios materiales y humanos para perseguirlos, un inspector de turismo por provincia no parece una plantilla desmesurada, más bien habla de la falta de compromiso de la Junta con esta problemática.

Por último los castellanistas siguen reclamando paquetes turísticos que pongan en valor los “Patrimonio de la Humanidad” de nuestra tierra, la incidencia en la enseñanza de la Lengua Castellana, como motor turístico, educativo y económico; y una coordinación entre los, ahora maltrechos, aeropuertos de Castilla y León, “para que se conviertan en puerta de entrada de visitantes a nuestra comunidad autónoma”.

 

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