No han sido buenos resultados, hubiese querido mucha más presencia y votos para una propuesta que lleva años trabajando por la ética política, por acabar con un bipartidismo empobrecedor y mediocre, apostando por un cambio necesario y tirando de él, con muchas propuestas de las que ahora han servido de lanzamiento para otros con más medios y apoyos. Para una propuesta diferente, nítidamente castellana, propia, que se moja mas allá de lo mediáticamente «guay», que plantea un modelo de estado más equitativo y viable, un modelo económico más potente para nuestra tierra y por tanto, para el resto del Estado, que tiene proyectos escritos y definidos donde solo otros tienen caras y redes sociales.
Han sido unas elecciones complicadas, donde todo el deseo de cambio se ha canalizado con enorme potencia a las dos fuerzas emergentes. Lo conseguido en estas elecciones o lo no conseguido, ha sido responsabilidad nuestra, lo bueno hecho y lo mejorable que aún es mucho. Y lo asumimos porque somos gente que damos la cara con nuestro pueblo. Siempre lo hemos hecho y seguiremos haciéndolo, más allá de escritos, de miedos, de líneas, de disfraces, de opiniones o de modas, nosotros estamos ahí, en los medios, en la calle, en las instituciones, en los colectivos, haciendo política para intentar mejorar nuestra sociedad, sin escondernos y asumiendo lo que caiga.
El estar ahí a pesar de este aluvión, es un gran logro. Esos cargos públicos, son un enorme fruto para un proyecto de futuro como el nuestro, para algo importante y duradero que tiene que crecer, como es el castellanismo político. Porque no nos engañemos, no hay castellanismo si no hay política, todo lo demás es algo necesario pero insuficiente.
Pero somos conscientes de que este proyecto necesita mucho más. Esto es una carrera de fondo pero se necesita ir consolidando para ir creciendo, ir modernizando para ir llegando. Queda mucho por hacer, mucho en lo que trabajar, cosas que cambiar y cosas que reforzar para ir calando en la sociedad castellana, en sus tejidos y sus gentes, para ser capaces de generar ilusión a través de nuestras propuestas y nuestra actividad, para crear complicidad con nuestros ciudadanos.
En eso estamos y seguiremos.
La mayoría de los pueblos resurgen de sus cenizas, los castellanistas aguantaremos las cenizas hasta la última, avivando el rescoldo hasta que brote la llama del pueblo castellano. Y estar seguros de que lo conseguiremos.
(Fuente: http://blogdejavierbenedit.blogspot.com.es/2015/06/castellanismo-tras-las-elecciones.html.)