El PARTIDO CASTELLANO (PCAS) desconfía del informe hecho público por el Departamento de Cultura de la Generalitat catalana que afirma que el claustro de Palamós «no es un claustro románico, sino una recreación historicista de estilo románico». A los castellanistas «esta explicación no les convence en nada» y solicitan a la Junta de Castilla y León contraste el estudio realizado por los catalanes, «con un grupo de expertos reconocidos en Románico que puedan dar un punto de vista más objetivo».
En opinión del PCAS existen decenas de lagunas en el informe de la Generalitat, y dudas razonables «que esperamos se aclaren mediante un informe objetivo y neutral».
Según apunta el propio informe «hay un cierto número de piezas artísticas y elementos propiamente románicos», para la formación castellanista, «ahora es el momento de dilucidar que porcentaje es una imitación y cual es auténtico». Como ejemplo, añade el PCAS, en los muros interiores de San Isidoro de León, uno de cada dos sillares no es original o en la catedral de León, los muros superiores y la cubierta, son reposiciones modernas, sin embargo nadie duda de su autenticidad. Para el PCAS «la actitud de reponer para dar forma y estabilidad a la construcción en estos edificios y en el claustro de Palamós puede interpretarse como análogas».
Por otro lado el PCAS también busca explicación a los restos de fuego que presenta parte del conjunto «que bien puede deberse a la quema de las maderas que cubrían las galerías claustrales». Según los expertos, estas marcas de fuego tienen mucho que ver con el proceso de destrucción que sufrió parte importante de la arquitectura religiosa española tras desamortizaciones como la de Mendizábal, y por lo tanto, demuestra que el claustro estaba en pie en el siglo XIX y su origen medieval.
Además el trabajo en la piedra es impresionante, la calidad se mantiene incluso en rincones que no están pensados para ser vistos, a juicio de los especialistas en la materia, eso es un alarde típico de los maestros del Medievo, y un trabajo innecesario si pensamos en que sean capiteles modernos, que se hacen para ser vendidos. Los castellanistas se preguntan quien se tomó la molestia de recrear un claustro Románico con tal perfección que haya engañado a decenas de expertos, quién lo pagó y cómo se puede desconocer al autor de esta obra de arte, que de ser una recreación, debió de realizarse en una época relativamente cercana, a principios del s. XX.
Los propios técnicos del gobierno catalán en una primera visita reconocieron que la obra ni era reciente ni era una imitación ¿a qué se debe un cambio tan radical de opinión? Los castellanistas apuestan por la autenticidad del claustro, que puede contar con reformas, acciones de consolidación y añadidos posteriores, pero genuino, a pesar de las labores de «mantenimiento» que haya podido sufrir. Para el PCAS la obra es original hasta que un informe independiente certifique lo contrario.
Para los castellanistas el claustro de Palamós es un «expatriado de su tierra, privado de su historia, y exiliado de la tierra que le vio nacer. Por ello exigimos a la Junta un verdadero esfuerzo para conocer el origen del claustro».
Diferentes estudiosos han localizado el origen del claustro en Castilla y León y, en concreto, en localidades de las provincias de Burgos, Segovia y Palencia. Sin embargo Gumiel de Izán (Burgos) es el lugar en el que coinciden un mayor número de expertos.
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