El PARTIDO CASTELLANO (PCAS-BURGOS), tras la celebración de las Fiestas Mayores de San Pedro y San Pablo en Burgos, considera que la edición de 2012 evidencia que el modelo de Fiestas de Burgos del PP ha tocado fondo, se encuentra totalmente agotado y anquilosado, y urge una renovación innovadora que introduzca frescura, participación y modernidad. Para los castellanistas burgaleses, el triunfalismo exhibido por Javier Lacalle al valorar las Fiestas de Burgos, causa sonrojo a una ciudadanía, como la de Burgos, hastiada de la repetición cansina de los mismos eventos festivos desde hace décadas. Para los castellanistas del PARTIDO CASTELLANO (PCAS), las Fiestas de Burgos se han convertido en un mero rosario repetitivo de eventos, que se suceden año tras año de manera reiterada, para agotamiento de los burgaleses, y sin dejar el menor hueco para la innovación, la sorpresa o la novedad.
Desde el punto de vista económico, para el PARTIDO CASTELLANO (PCAS), si como afirma el Alcalde de la ciudad, «no se ha notado en la programación la reducción de un 50%, respecto a 2011, en el presupuesto de fiestas», eso evidencia que en ediciones anteriores, se ha malgastado el dinero de la ciudadanía destinando casi 1.100.000 euros en 2011 ó, incluso, 1.200.000 en 2010. Para los castellanistas burgaleses, «el despilfarro del dinero público es la principal característica del PP en el Ayto. de Burgos en los últimos ocho años, y la elaboración de las Fiestas Patronales no es una excepción».
Es obvio para el PARTIDO CASTELLANO (PCAS) que la edición 2012 de las Fiestas de San Pedro y San Pablo, han evidenciado una notable merma en la calidad y en la cantidad de su oferta, programando pocos conciertos, de pago los más relevantes, y con la ausencia notoria de figuras de ámbito nacional o internacional». Esa notable rebaja de la calidad ofrecida a los burgaleses en sus Fiestas Mayores se ha visto castigada por la ciudadanía, que ha asistido por la benévola climatología, a eventos como la Feria de Tapas, las Barracas, los Fuegos Artificiales, la Cabalgata o la Ofrenda de Flores, pero ha dejado con una concurrencia ridícula los conciertos de pago o la asistencia a la Pza. de Toros.
PCAS-Burgos también reclama «un giro ecológico» en las fiestas mayores de Burgos, incorporando actividades de carácter medioambiental, eliminando en la Feria de Tapas el uso de platos y vasos no reutilizables, suprimiendo la denominada iluminación festiva, ajena a nuestra tradición, y que no aporta nada a la fiesta, sólo derroche económico y energético. Los castellanistas también reclaman más actividades de cultura tradicional y los deportes autóctonos, «el contar con un gran número de ciudadanos en las calles sería un ocasión idónea para promocionar nuestras costumbres que van más allá de los Gigantillos». Trasladar el «Castilla Folk» a los Sampedros y aprovechar a los colectivos del Comité de Folklore como mano de obra barata, es lo que entiende el PP por dar un toque «castellano» a nuestras Fiestas Patronales.
Finalmente, el PCAS critica la incapacidad del PP para elaborar una programación con guiños a todos los grupos de edades, destacando especialmente que brillen por su ausencia las actividades festivas para nuestros mayores, o el desinterés de los jóvenes por la oferta municipal, optando por convertir paseos y parques de la ciudad en un gigantesco botellón desde primeras horas de la tarde ante la inacción municipal. Si el PP continúa con su rutinaria programación festiva, ya no solo los turistas, que hace años borraron de su agenda las fiestas de Burgos, dejarán de visitarnos, sino que los propios burgaleses señalarán en el calendario «el puente de Sampedro» para programar sus viajes y compras fuera de nuestra ciudad.
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